La religión que profeso

 

Siempre tuve por costumbre unir las dos manos, no sé si por imposición de un hábito religioso, eclesiástico o como respuesta a un impulso que habita escondido en lo más hondo de mi memoria.

No es sencillo explicar por medio de conceptos y palabras lo que ocurre cuando llevas a cabo ese sencillo mudra. Sin embargo, me puedo aventurar y decir que se inicia todo un despliegue de cambios y movimientos a nivel sutil que Continúa leyendo…

Cuando las emociones difuminan la objetividad

 

Tanto es así que aquí se podría volver a aplicar el dicho de “no hay más ciego que el que no quiere ver”. Ya podemos nadar en la abundancia que, si las emociones desvían nuestra conciencia, no veremos más que el punto en el que está fija nuestra atención.

Cuántas veces me habré visto condenándome por este motivo, con un monólogo poco halagüeño en donde me pregunto de dónde nace Continúa leyendo…

Un descubrimiento llamado confianza

 

Llevo eones buscando lo que alguien una vez me dijo que sería la llave de la victoria. Un elemento intangible, invisible, escurridizo, fantasmal y, a estas alturas, creo que inexistente.

Al parecer es de la misma esencia que la fuente. Una dosis exacta y precisa de ese éter, por llamarlo de alguna manera, que abre todas las puertas, que produce todos los resultados, que concurre hacia la creación de lo posible y lo imposible. Continúa leyendo…

El Proyecto del Ser humano

 

«Cada cosa pa su cosa», solía decir mi abuela, con un gesto de asombro y asimilación, cuando se percataba de que la función de algo no la podía llevar a cabo otra cosa que no fuese aquella para lo que estuviese diseñada.

Es bastante natural admitir y comprobar que una lata de atún se abrirá con mayor diligencia y efectividad por medio de un abrelatas que de un martillo y un escoplo. Pero algo tan simple y lógico como eso, que aparentemente no Continúa leyendo…

Hoy me voy a portal mal

 

Algo me pide que me revele. Que revele mi deseo de portarme mal. Un impulso desmedido al que me quiero entregar, al que me voy a rendir con todo el gusto y el placer del mundo.

Hoy voy a desobedecer, voy a dejar salir la niña rebelde y turbulenta que está todo el tiempo calladita y de brazos cruzados mientras, con el ceño fruncido se pone de morros. Hoy me voy a convertir en ella, Continúa leyendo…