Conversaciones con una emoción

 

—Lo que me faltaba. Si éramos pocos… Ahora te toca aparecer.

—Hola  —dijo la emoción, con un aire de reverencia y una sensación que podría pensarse que son sus manos unidas.

—¿Hola? Pero si no necesitas que te invite, ni que te avise, ni… ¡Nada! ¿Insinúas irónicamente que estoy siendo descortés? ¿Cuándo has tenido tú la decencia de, como mínimo, prepararme para tus exabruptos? Continúa leyendo…