La lucha por la excelencia

 

La palabra lucha es una de las que englobo en lo que yo llamo la secta psíquica. Esa, junto a trabajo, sufrimiento, debería, tengo que… y alguna más. Escucharla, independientemente del contexto en la que intervenga, me causa estupor, recelo, desconfianza, negación, negatividad, aturdimiento, agotamiento… Y mi cuerpo lo sabe bien.

La palabra lucha me inspira un resultado completamente opuesto al fin que en primera instancia se pretende. Yo lo llamo Continúa leyendo…

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No tengo espacio para tanta información

 

—Reviso todas mis cuentas sociales, las newsletter, reviso todos y cada uno de los foros de conversación de los temas que me interesan, que necesito saber, ojeo uno por uno todos los artículos y post de todas y cada una de mis páginas favoritas. Y cuando llego al fin al final de esa tarea, siento que a mi mente le falta información, que debería completar esos puntos que Continúa leyendo…

El orgullo o el culto al atrezzo

 

Un hijo que por fin logra convertirse en abogado, una hija que sigue los pasos de sus antecesores y se hace médico, un hermano político, un padre policía, un pariente cantante, una que ha publicado un libro…

Cualquier indumentaria que el sentido común considere lustrosa es el justificante perfecto para que el ego empiece a inflamarse, y además con razón, aunque en muchas ocasiones no le ataña directamente a nuestra persona. Continúa leyendo…