La religión que profeso

 

Siempre tuve por costumbre unir las dos manos, no sé si por imposición de un hábito religioso, eclesiástico o como respuesta a un impulso que habita escondido en lo más hondo de mi memoria.

No es sencillo explicar por medio de conceptos y palabras lo que ocurre cuando llevas a cabo ese sencillo mudra. Sin embargo, me puedo aventurar y decir que se inicia todo un despliegue de cambios y movimientos a nivel sutil que Continúa leyendo…

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A solas con la fe

 

«Si no lo veo, no lo creo», me dices de esa forma tan altiva. ¿No te cansas de ser tan descreído? ¿No te pesa generar tanta racionalidad en la cabeza? Crees que yo soy el que hace todo mal, que tengo la culpa de que el hastío por la vida, por tu vida se haya instalado en tu procesador central. Y además crees que yo soy la causa de que hayan desaparecido tus ganas de mejorar esa condición tan Continúa leyendo…

Un descubrimiento llamado confianza

 

Llevo eones buscando lo que alguien una vez me dijo que sería la llave de la victoria. Un elemento intangible, invisible, escurridizo, fantasmal y, a estas alturas, creo que inexistente.

Al parecer es de la misma esencia que la fuente. Una dosis exacta y precisa de ese éter, por llamarlo de alguna manera, que abre todas las puertas, que produce todos los resultados, que concurre hacia la creación de lo posible y lo imposible. Continúa leyendo…