¿Por qué le conviene al mundo que estés bien?

 

Esta no es una pregunta que lanzo con ánimo de comenzar una campaña publicitaria, ni tampoco se trata de una estrategia de marketing para captar adeptos. La pregunta que titula este post lleva implícita una respuesta que tiene su base en leyes físicas.

Alguna que otra vez he escrito (y perdí la cuenta de las veces que lo he hablado), que aunque los ojos de la cara no sean capaces aún de ver ciertas cosas, no significa que no sean reales. Prueba de ello son las emociones, los sentimientos, los pensamientos… Continúa leyendo…

Las diferencias: señales de abundancia

 

Qué maravilloso es poder sentir aún la capacidad de asombro ante la diversidad del planeta Tierra. Cómo una tímida vocecita se deja escuchar aquí dentro que le encantaría contemplar in situ esa belleza paisajística, esas de las pocas selvas húmedas y frondosas que quedan, bañarse bajo las cascadas, sentir el viento seco y cortante en medio del desierto, captar los aromas extraños de un populoso mercado oriental o extraviarse a conciencia por los entresijos de una inmensa ciudad. Continúa leyendo…