“Pasajes y compases”

 

—Lo sé. No te olvides, el martes próximo a las 22.50, una hora y media antes, ¿de acuerdo?

—¡De acuerdo! Eh… Rick..

—Te quiero, pequeña —dijo por último este, cortándose la conexión.

—Yo… también te… quiero.

 

 

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“Pasajes y compases”

 

«Esa idea le daba la bienvenida a su encuentro con la soledad de la costa y la acompañaba durante todo el rato. La finitud de la existencia, el escape incontrolable e inexorable. Recordaba lo que su amiga Yedé solía decirle (…): Maya, no dejes que el tiempo se te escape. Haz lo que más deseas. Pero, ¿sabes cuándo? ¡Ahora mismo!»