No tengo espacio para tanta información

 

—Reviso todas mis cuentas sociales, las newsletter, reviso todos y cada uno de los foros de conversación de los temas que me interesan, que necesito saber, ojeo uno por uno todos los artículos y post de todas y cada una de mis páginas favoritas. Y cuando llego al fin al final de esa tarea, siento que a mi mente le falta información, que debería completar esos puntos que Continúa leyendo…

Un descubrimiento llamado confianza

 

Llevo eones buscando lo que alguien una vez me dijo que sería la llave de la victoria. Un elemento intangible, invisible, escurridizo, fantasmal y, a estas alturas, creo que inexistente.

Al parecer es de la misma esencia que la fuente. Una dosis exacta y precisa de ese éter, por llamarlo de alguna manera, que abre todas las puertas, que produce todos los resultados, que concurre hacia la creación de lo posible y lo imposible. Continúa leyendo…

El gusto por complicarnos la vida

 

Comienzo este post con esa pregunta cansada por aparecer al final de tantas luchas que al final resultan fútiles y hasta cómicas. ¿Por qué nos gusta complicarnos?

¿Qué hay de atractivo en alterar el sentido de lo que ya tiene su sentido? ¿Qué nos motiva a… no, rectifico;  ¿qué nos empuja a hacer exactamente lo que, por simple lógica, es contrario al propósito, contrario a la naturaleza del primer movimiento? ¿Cómo resulta tan sencillo hacerlo más difícil? Continúa leyendo…

El orgullo o la adoración al atrezo

 

Un hijo que por fin logra convertirse en abogado, una hija que sigue los pasos de sus antecesores y se hace médico, un hermano político, un padre policía, un pariente cantante, una que ha publicado un libro…

Cualquier indumentaria que el sentido común considere lustrosa es el justificante perfecto para que el ego empiece a inflamarse, y además con razón, aunque en muchas ocasiones no le ataña directamente a nuestra persona. Continúa leyendo…

¿Por qué le conviene al mundo que estés bien?

 

Esta no es una pregunta que lanzo con ánimo de comenzar una campaña publicitaria, ni tampoco se trata de una estrategia de marketing para captar adeptos. La pregunta que titula este post lleva implícita una respuesta que tiene su base en leyes físicas.

Alguna que otra vez he escrito (y perdí la cuenta de las veces que lo he hablado), que aunque los ojos de la cara no sean capaces aún de ver ciertas cosas, no significa que no sean reales. Prueba de ello son las emociones, los sentimientos, los pensamientos… Continúa leyendo…