La espiral turca

¿Hacia dónde?

Guiados por una serie de directrices que no se sabe muy bien quién las inventó y cuándo, el ser humano trata de avanzar y, dicho sea de paso, sin saber muy bien hacia dónde. Puede tener como guía un objetivo aparentemente bien focalizado. Pero, en su fuero interno sabe bien que es sólo una ilusión, una quimera. Nada es Continúa leyendo…

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Si lo crees, lo creas (de verdad)

 

“Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”.

Esta cita (o algo similar) la dijo en su día Henry Ford. Y estaba en lo cierto. Si no, para muestra, un botón.

De esto se ha escrito infinidad de veces, de las creencias, de lo que uno cree, de lo que uno piensa, de eso que se piensa mucho y se convierte en un hábito y del hábito consolidado que pasa a ser la creencia. Pero es que Continúa leyendo…

Onirismos y otras realidades

¿Atracción fatal?

Siempre sentí miedo de mirar ahí abajo. Tan lleno de características desconocidas o tan vacío de confort, no lo sé.  Y no sé si me da más miedo la oscuridad, esa bóveda abismal que se abre como si de un universo ultraterreno se tratase o que la curiosidad me arrastre hacia los confines del caos, o sí… Bueno, cualquier definición no deja de ser más que mi onírico inconsciente, jugando con mi mente a recrear ambientes derivados de Continúa leyendo…

Cuando la mente es tu peor compañía

 

Sin duda alguna, la mente es el procesador de información más sofisticado y asombroso que podamos concebir. Hasta tal punto esto es así que, el saber que aún no se sabe prácticamente nada de ella parece que le da más énfasis a esa aseveración.

Desconocemos cuáles son los límites de este potente ordenador biológico, si es que los tiene. Y al respecto también podemos objetar que Continúa leyendo…

Onirismos y otras realidades

El punto exacto

Hay un lugar, de apenas una micra de largo, en el que convergen todos los puntos posibles del Universo, todas las llegadas y las salidas, los encuentros y los extravíos, lo real y lo imaginario, lo físico y lo metafísico.

Existe un lugar que yo conozco, muy cerca de aquí, en donde lo imposible y lo posible se dan la mano, en donde se funden, como el azul y el amarillo, y Continúa leyendo…

Yo te honro, Tierra

 

En nuestro paso por el planeta, hemos asistido a un periplo evolutivo en el que la mutación no ha dejado de suceder. Hemos pasado por varias estaciones siempre dinámicas; de ser un minúsculo átomo flotando en un medio considerado líquido, a la deriva pero al amparo de una fuerza que todo lo mantiene en orden, a un organismo mayor y sensiblemente más complejo, fruto de las miles de combinaciones que Continúa leyendo…

La espiral turca

El límite es una elección

Para el sentir de la Tierra es inconcebible el concepto de las fronteras, de las razas, de las banderas, de las religiones y de todo aquello que suponga una distinción dentro de un sistema que se rige exactamente por el mismo impulso energético: el Amor.

Maya se puso a sí misma a prueba, experimentando como observadora de sí misma el sabor de las elecciones. No halló muchas diferencias entre sus decisiones y Continúa leyendo…

Onirismos y otras realidades

Cuántico

Si alejo de mí el psiquismo un instante, puedo contemplar y comprobar cómo me uno a la Tierra, en ese rojo primigenio, a través de mis pies. Como raíces toscas y enervadas, retorciéndose confusa y ordenadamente, que penetran las rocas. Se abren paso profundamente para alcanzar su objetivo, el núcleo de Gaia.

Si alejo de mí el psiquismo un instante, puedo contemplar y comprobar cómo me uno al Cosmos, en ese violeta místico, que se vuelve blanco y luego transparente. Y cómo me disuelvo como éter en el éter, en el espacio, en el tiempo.

Si alejo el psiquismo un instante, veo cómo mis brazos se vuelven nebulosas, polvo extraño que deambula siguiendo patrones. Y cómo mis piernas se vuelven de color azul, añil, como las estelas incandescentes de las estrellas. Y mis pensamientos son agujeros negros que me empujan a lo desconocido del propio Universo, a ese punto sin situar en donde ni él mismo sabe que existe. Y el latido de mi corazón es tan sólo un quasar que esconde el misterio, cuyo pulso deja pistas en la nada que encienden la conciencia.

Si alejo el psiquismo un instante, puedo contemplar y comprobar que ayer y mañana y hoy son exactamente lo mismo que siempre y nunca, un acomodo elegido a la creída realidad física que se deriva de volver a entrar en el mundo de la mente