Una gestación de nueve años

 

El viaje de La espiral turca, cuyo periplo creacional tuvo una duración de nueve años, pasó por varias etapas hasta tomar tierra firme en su forma actual.

Ese viaje despegó con una ilusión, con el sabor que se palpa al visionar un sueño. Pasó por el entusiasmo que aporta sentir la creatividad a borbotones, también por momentos de equilibrio, de desgana e incluso de abandono. La duda ante el valor real de su esencia y la fuerza que, en su propio tiempo de barbecho volvía a reactivarla, renovaban cada vez su aspecto hasta que su forma quedó finalmente plasmada una vez hubo sido editada.

Sin embargo, aunque su creación literaria haya concluido, cada lectura de la misma inicia un nuevo viaje o lo continúa por donde se quedó. Cada lectura renueva y refresca su significado porque se ampara en el sentir que cada lector tiene de su propio momento vital.

 

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