La espiral turca

El dejarse

Sentir el flujo sin cauce de las emociones es una experiencia amenazante para el intelecto humano. El intentar detener o encorsetar esa corriente es tan difícil, por no decir imposible, como tratar de evitar que una estrella irradie esa energía luminosa tan característica de ese cuerpo.

Muchas veces, en los intentos de Maya por dirigir su río interior, el doloroso extravío era la única orilla a la que podía asirse. El desconocimiento de que sus emociones eran la barca que la llevaría a su propio puerto no era sino el resultado de querer proclamar a su mente dueña de algo inabarcable.

 

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