La espiral turca

El verdadero hallazgo

No es una condición indispensable irse hasta los confines del mundo conocido para encontrarse. Ni siquiera es necesario emplear la misma receta de otros que dicen haber logrado sus objetivos. No hace falta irse muy lejos para obtener aquello que se busca tan desesperadamente.

Porque siempre está en el mismo sitio, está ahí mismo. Acompañando a la mujer y al hombre, desde dentro, por los siglos de los siglos. Y Maya aprendió a distinguir su ser de los espejismos.

 

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