La espiral turca

Las marcas de la disciplina

Aunque la mente consciente, que es aproximadamente el 3% de su totalidad, no sea capaz de retenerlo, existe la otra gran parte de ella que lo registra todo, que lo conserva todo, que lo abriga todo, incluso aquellos eventos que no han sido vividos pero están insertos en la memoria del ADN.

Al igual que los surcos del espacio-tiempo, Maya iba transformando sus considerados errores en el rico material de su aprendizaje, de su perfeccionamiento como discípula del Universo. Porque sabía que cualquier acontecimiento, aunque contradijese sus principios originando el caos, respetaba un orden mucho mayor que su pequeñísimo raciocinio.

 

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