21 días

 

El lugar más confortable por excelencia de una casa, ese en el que decidimos permitirle al cuerpo que se abandone a la fuerza de la gravedad, podría ser por ejemplo, el sofá del salón, la cama en el dormitorio o el sobradillo de la ventana.

Se puede afirmar, sin ánimo de equivocarse, que en la configuración arquitectónica de la mente también existe un lugar en el que resulta más cómodo estar.Una especie de rincón sagrado en torno al cual gira nuestro espacio-tiempo y en el que se concentra todo lo que creemos ver y saber de la vida. Más allá de sus límites no se sabe a ciencia cierta qué podemos encontrar. Por lo tanto, y para más seguridad, la mayor parte del tiempo la existencia se desarrolla dentro de su perímetro.

Comúnmente conocido como zona de confort, aunque el ego nos asegure que nuestra integridad está garantizada en ella, lo cierto es que no pasa inadvertido su perenne regusto a insatisfacción, a sutil y conformado malestar, por no decir su graciosa incomodidad. Y sólo porque el hábito de seguir ahí, a pesar de todo, es más fuerte que el amor hacia uno mismo, la mente no necesita hacer mucho esfuerzo para convencernos de que es más cómodo seguir incómodos.

Así como la imagen personal de cara al exterior se posiciona como uno  de los aspectos fundamentales para el ser humano (ser agradable a la vista, tener un buen trabajo, tener dinero, ser de buena familia, no tener antecedentes penales, ser carismático e influyente…), hay que reconocer que a nuestra arquitectura interior no se le dedica el más mínimo mantenimiento y el simple hecho de pensar en ello a muchos les da grima, les asusta o lo consideran una falacia de moda.

Nada más lejos de la realidad, es innegable el aspecto lóbrego y desajustado que toma la existencia luego de años y años de acumular hábitos insanos e incómodos a la zona de confort. Pero así como se acumulan por inercia, también pueden empezar a germinar sus opuestos con un poco de entrenamiento.

Como todo objetivo que se desea conseguir, en el plano mental también se requiere disciplina para hacer que el curso de la existencia cambie.

 

Pero, ¿por qué aparentemente es más fácil generar hábitos inadecuados?

La actividad cerebral es algo que no tenemos en cuenta en el día a día. Y, cuando estamos inmersos en nuestra zona de confort, tenemos inclinaciones mentales derivadas de los hábitos con los que compartimos almohadas y almohadones en ese espacio interior. Repetimos sin ser muy conscientes una serie de pensamientos que, cuando logramos darnos cuenta es porque ya se han integrado convenientemente en nuestra personalidad. Se necesita un espacio de tiempo mínimo de 21 días para dejar instalados nuevos hábitos, o lo que es lo mismo, 21 días para que las sinapsis neuronales tejan nuevos circuitos, lo que daría lugar a nuevos esquemas de pensamiento y a nuevas actitudes en la vida.

Sabiendo cómo funciona el mecanismo de la creación de hábitos, y siempre y cuando se desee legítimamente cambiar la decoración de la zona de confort, sería interesante atreverse a poner un pie fuera y explorar nuevas maneras de entender que es posible crear la vida que queremos. Porque  sentirse a gusto también es un hábito.

 

“Del mismo modo que entrenamos y cuidamos el cuerpo, saquemos de la indigencia a nuestro cerebro; aprovechemos la herramienta más capaz que poseemos para crear algo nuevo, y mejor.”

Ermelinda

 

Sinapsis neuronal, desprendiendo luz

 

También puedes leer:  Zona de Confort: razones para escapar de ella (https://ununiversomejor.com).

Anuncios

Un comentario en “21 días

  1. Pingback: Hoy me voy a portal mal | El punto holístico

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s